
Un australiano con algunas gallinas, tenía un quebradero de cabeza. Y es que las gallinas son demasiado madrugadoras y el muchacho tenía que abrirles la puerta a horas intempestivas. Y claro, hay cosas que uno no puede permitir, así que no se lo pensó dos veces y construyó una puerta automática para sus gallinas. Con una batería, un reloj y unos conocimientos básicos de electricidad, cables y esas cosas, tuvo el trabajo terminado. Así, llegada una hora, la puerta se abriría sola y las gallinas podrían estirar las patas tranquilamente.


























